¿Qué es la microeconomía?¿Qué es el coste de oportunidad?

La microeconomía es una de las dos ramas en las que se basa la economía para intentar explicar los fenómenos económicos. La otra gran rama es la macroeconomía. La microeconomía se centra en un ámbito reducido con con recursos y protagonistas limitados, mientras que la macroeconomía se dedica a un ámbito general, con más recursos y más participantes.

Formalmente la definición sería que la microeconomía se ocupa de lo relativo a unidades económicas específicas y de la consideración en detalle de estas unidades. 

Por ejemplo, cuando vamos al  supermercado y tenemos que comprar los alimentos del mes tenemos que gestionar bien el dinero para conseguir comprar la máxima comida posible para comer un mes y además con el mínimo dinero posible. En esta situación tenemos que los recursos son limitados, la persona que compra es la persona que decide qué comprar, estamos hablando de microeconomía.
También es microeconomía si estamos debatiendo sobre si una fusión de dos empresas, por ejemplo Apple y Microsoft, podría ser beneficiosa para así generar mejores móviles y ordenadores con un precio más bajo, estamos hablando en el cajón de la microeconomía. Debido a que hemos definido un sector concreto, telecomunicaciones, unos participantes concretos, Apple y Microsoft, y los recursos limitados es evidente que ambas empresas tienen muchos recursos pero también los hemos definidos. 
En cambio, si analizamos las consecuencias de la política de austeridad del gobierno, sus consecuencias sobre el paro, sobre si el BCE modifica los tipos de interés o de la tasa de  crecimiento de la Unión Europea, estamos hablando de macroeconomía.
En conclusión, la microeconomía se centra en cosas particulares ya sea en famílias, empresas o sectores concretos y la macroeconomía se cuestiona ámbitos más generales de la economía como el paro, la inflación, las políticas monetarias y fiscales etc. La microeconomía vendría a ser el estudio de los árboles de manera individual que conforman el bosque, y la «vista de pájaro», la situación general del bosque, lo estudiaría la macroeconomía. 
Ahora profundizaremos un poquito más en la microeconomía, concretamente en el concepto de coste de oportunidad. Éste término abarca todos los costes tanto monetarios como no monetarios. El coste de oportunidad implica y reúne todo lo que has de renunciar para llevar a cabo cualquier elección.
Es decir, si un día para desayunar te debates entre desayunar una pera y un croissant de chocolate, primero de todo de evalúas los pros y lo contras, es decir los beneficios y los costes de cada una de las opciones. 
Por un lado, la pera es más sana, natural y menos grasosa, en cambio el croissant puede ser mucho más gustoso pero a la vez más perjudicial. Con este análisis sencillo cada uno ha de elige si prefiere el gusto frente la salud o viceversa.
Si se elige el croissant de chocolate quiere decir que los inconvenientes de ingerir grasas son menores que la satisfacción de comerte el croissant. En cambio, si prefiere la pera querrá indicar que los inconvenientes de la salud son más importantes que la satisfacción personal.
En este caso el coste de oportunidad de elegir la pera será la satisfacción personal que te puede dar el croissant, de la misma manera que si se decide por elegir el croissant de chocolate su coste de oportunidad será atiborrarte las venas de colesterol.
Éste ejemplo sencillo lo podemos agrandar y extrapolarlo a cada una de las decisiones cotidianas, desde las compras en el supermercado, decisiones empresariales… En definitiva lo que es el coste de oportunidad es un medidor de posibles pérdidas de las decisiones que vas a emprender.

¿Qué son los tipos de interés?


Los tipos de interés son porcentajes que se aplican sobre cantidades de dinero (normalmente llamadas capital nominal, o simplemente nominal) para indicar cuál es el coste de oportunidad de ese dinero en concreto.

Vamos por partes, el coste de oportunidad de cualquier elección es todo aquello a lo que renuncias por conseguir lo que quieres. Ejemplo; te dan a elegir entre una pera y una manzana. Tú lo que quieres es la manzana,  por tanto “desprecias” (valoras menos, te importa menos) la pera en favor de la manzana.
Pues entonces el coste de oportunidad de escoger la manzana, es una pera. Cuanto más “desprecies” las peras más peras estarás dispuesto a renunciar para conseguir una manzana.
Aclarado esto, cuando pido prestado dinero a cualquier entidad financiera, esa empresa me pedirá que les des algo a cambio que le resulte beneficioso. Acordamos pues que les entregaré un poquito más de dinero por las molestias de haber esperado un tiempo en que saldara mi deuda. Ese dinero de más que me cobra el banco son los intereses los cuales generan ingresos para el banco.
Simplificando la situación, se puede decir que el coste de oportunidad de pedir prestado el dinero son aquellos intereses que he de pagar. Pues entonces y para facilitar se utiliza el porcentaje para indicar el coste de oportunidad del dinero.
Existen dos tipos de intereses; el simple y el compuesto. El primero es un porcentaje proporcional en cambio con el segundo es más complejo, para facilitar la comprensión diremos que “los intereses generados ayer me generan más intereses hoy”.
En la vida real, existe un índice de tipos de interés que se denomina EURIBOR. Este índice es lo que se denomina un tipo de descuento, indica cuál es el nivel de interés que tiene el dinero cuando los bancos se prestan mutuamente.
En España, lo que se suele hacer cuando pides una hipoteca o un préstamo, es que el tipo que pagarás, es la suma entre el Euribor vigente y un tipo variable (que dependerá del banco). Hasta ahora era una práctica habitual la denominada “cláusula suelo”, que consistía en que si el tipo final que tenías que pagar era inferior a un tipo ya predeterminado pagabas éste último. Recientemente prohibieron esta práctica sin efecto retroactivo, lo que significa que desde el momento de la prohibición no se puede formalizar contratos con dicha cláusula, sin embargo, los contratos ya formalizados siguen vigentes.

¿Qué es la austeridad?

La austeridad es un término últimamente utilizado en exceso para intentar justificar políticas económicas actuales. Sin embargo,  en el sentido cotidiano de la palabra, no tiene porqué significar lo mismo que se tiene en la percepción social.
En el sentido literal , la austeridad, refleja un comportamiento de una persona que intenta aprovechar al máximo sus recursos disponibles además de ser altamente reacio a cambiar su su estilo de vida sencillo y con pocos lujos, ello conlleva al intento de gastar el mínimo posible.
En el sentido económico, esta austeridad, se puede reflejar en una propensión marginal a consumir por debajo de la media, la búsqueda de un nivel de eficiencia técnica extremadamente alto en sus elecciones y con una preferencia de adversidad frente al riesgo .
La propensión marginal a consumir (PMgC), es un conepto que quiere indicar cuánto gasto se destinaría al consumo si una persona recibiera un euro más de renta. Si una persona recibe un euro de más, consumiría una proporción de este euro, el resto lo destinaría al ahorro. De ahí se deduce que la propensión marginal al consumo y la del ahorro (PMgS) sumen 1. Los austeros, por expresarlo de una manera simple, tienen una PMgC por debajo de la media en cambio una PMgS por encima de la media. De ahí que gasten poco y ahorren mucho.
Esta eficiencia técnica, en términos coloquiales, viene a ser que en las elecciones individuales (de cada persona) se exprimen al máximo cada recurso que se tiene.
La adversidad frente al riesgo quiere reflejar que ésa persona es muy reacia a prestar el dinero en una situación en la que hay un alto factor de incertidumbre y riesgo. Por ejemplo, esta persona invertiría antes en los bonos alemanes que en los griegos.
Hasta aquí la austeridad individual, de cada persona, sin embargo,  la polémica reside en las políticas de austeridad de los gobiernos.
Un estado, según la teoría económica, tiene tres funciones fundamentales; la obligación de estabilizar la economía (relajar la euforia en épocas de bonanza y evitar las crisis y depresiones), intentar mejorar la eficiencia de las empresas en su asignación de recursos, (hacerlas más productivas y eficientes) y por último con los impuestos recaudados redistribuir la renta para asegurar la supervivencia de la clase baja de la sociedad (equidad frente a los más favorecidos económicamente). Más tarde volveremos a la idea de eficiencia.
Las políticas de austeridad, vienen respaldadas por dos ideas de la teoría económica; la primera es un efecto ya explicado en un anterior post (“Intervencionistas vs. Liberales”) este efecto expulsión (crowding-out)explica que  un déficit público muy sonoro provoca un aumento de el interés de los bonos nacionales y esto incentiva a las empresas a invertir más en bonos y gastar menos en las empresas de la economía real. Para evitar el déficit público pues se controla el gasto público, al menos a corto plazo.
La segunda idea que respalda la austeridad es la de un estudio realizado por dos economistas estadounidenses Rogoff y Reinhart, recientemente devastado por los errores y modificaciones a conciencia en procesos econométricos por parte de los autores (para hacer cuadrar los números y dar validez económica a una posición ideológica). Este estudio defendía la idea de que un determinado nivel alto de endeudamiento público  frente la producción nacional provocaba efectos negativos sobre el crecimiento nacional. Por tanto se debe controlar el gasto público para no superar ese umbral de endeudamiento público perjudicial para el crecimiento del país.
Para concluir, las políticas de austeridad también van enfocadas hacia las ganancias de eficiencia en el proceso burocrático del estado, de tal manera que sea mas ágil y entorpezca lo mínimo posible la actividad económica. Esas ganancias de eficiencia se traducen en aligerar la los gastos superfluos y recortes de plantillas para aumentar la productividad de los funcionarios públicos.
La conclusión y moraleja de todo esto es que la austeridad a nivel individual no tiene porqué ser perjudicial siempre y cuando los gustos individuales vayan enfocados hacia ese camino. A nivel estatal existe un gran debate en el que este post no va a entrar para no generar suspicacias, aquí simplemente se han dado algunas de las razones por las que se pueden defender este punto de vista.

¿Qué es el debate entre liberales vs. intervencionistas?


     Éste es el debate de el último siglo que aún hoy está vigente debido a la enorme controversia y debate de ideologías, en parte, por que en economía no hay nada seguro ni permanente, sino que unas cosas en un determinado momento funcionan y sin embargo, las mismas en otro tiempo de la historia no funcionan.
     Los liberales tienen como máximos exponentes de la corriente de pensamiento a los economistas Friedrich von Hayek (premio Nobel de economía el 1974 juntamente con Gunnar Myrdal, por estudios sobre la teoría monetaria). Años más tarde, también recibiría el mismo premio el estadounidense Milton Friedman por sus investigaciones sobre el análisis de la función del consumo y de la teoría monetaria.
                 
     Esta corriente de pensamiento defendía que el estado tenía que tener un papel minoritario en la actividad económica, ya que, según dice, el estado no gasta eficientemente los recursos, debido a que no es el interés propio lo que le impulsa a ser mas eficiente.
     Esto se ve claramente en un ejemplo muy sencillo; en un piso de tres estudiantes, que van en plan comuna y pactan que la factura del supermercado la pagarán proporcionalmente entre los tres a partes iguales. Cuando van a la compra sus integrantes cogen más de lo que individualmente desean, ya que el aumento de lo que al final cada uno tendrá que pagar será tres veces menor a que si lo comprara por si solo. Así que en este ejemplo, la moraleja puede ser que, es mucho más fácil pensar por uno mismo que en grupo.
     El segundo postulado que defienden es que un sector en el que se introduce una empresa pública desplaza o expulsa a empresas ya establecidas o unas futuras, es lo que le denominan “la inversión pública expulsa la inversión privada”.
     Por estas razones, los liberales defienden la libertad y la igualdad por medios de el libre restricciones impuestas por un estado ineficiente. La libertad  e igualdad vendrán cuando todos los agentes tengan aquello que se merezcan, no por la igualdad de resultado, sino teniendo en cuenta las individualidades y particularidades personales bajo el supuesto de la igualdad de oportunidades. Con la libertad, se llegará al libre mercado que entonces tendrá la capacidad suficiente de ajustar sus mecanismos automáticos para paliar cualquier efecto adverso o situación de crisis o depresión económica.
     Por otro lado los intervencionistas/neokeynesianos, su máximo representante fue John Maynard Keynes con su “Teoría general sobre el empleo, el interés y el dinero”. No consiguió ningún Nobel pero se le considera padre fundador de la macroeconomía moderna. Sin embargo, actualmente se ha erigido un gran economista llamado Paul Krugman, quién ganó un Nobel en 2008 por su teoría del comercio internacional.
     Consideran que los mercados generalmente no son eficientes porque no se cumplen los supuestos de competencia perfecta (agentes económicos: productores y consumidores, información libre y gratuita, producto homogéneo, no hay costes de para formar nuevas o liquidar empresas, tampoco hay costes por las transacciones, y la perfecta movilidad de factores de producción y capitales). Por lo tanto este mercado ya no dota de los mecanismos necesarios como para autorregularse.
     Por ello, el estado ha de tener un papel de regulador económico. Primero para asegurar la libertad, y segundo para intentar la igualdad mediante la redistribución. La manera de paliar las diferencias y que se cumplan esos principios básicos, es que el estado ha de tomar una posición intervencionista y reguladora sobre la economía.
     Con respecto al supuesto de que “la inversión pública expulsa la inversión privada”, los keynesianos defienden que en una crisis económica coma la actual, el mercado no tiene capacidad autónoma como para salir del apuro, por ello, el estado ha de intervenir gastando en inversiones para así estimular la economía. Consideran que si una economía esta en depresión, da igual que el estado cree nuevas empresas ya que esto no afectaría en la inversión de capital privado, porque si afectara ya lo habrían hecho.
     La conclusión y moraleja de este debate, es que históricamente el keynesianismo ayudo mucho a la hora de superar las dificultades de la Gran Depresión de 1930s, sin embargo, las mismas políticas se adoptaron en los ‘70s para la crisis del petróleo y no hicieron mas que generar más problemas y tuvieron que acudir a la teoría monetaria liberal para salir del embrollo.
     Ambas dos defienden la libertad y la igualdad pero por senderos bien distintos, sin embargo tenemos argumentos suficientes como para afirmar que “todos los caminos llevan a Roma”.

¿Qué es el IPC?




El IPC (Índice de Precios al Consumo), es el indicador más común para medir la variación del nivel de precios. Si la variación es positiva la llamaremos inflación y si es negativa la llamaremos deflación. Sin embargo ambas la mediremos con el IPC.
Para ello, definiremos brevemente qué es la inflación: éste fenómeno es una variación positiva de los precios que la gente paga (si un bien  un año te cuesta 1€ y al año siguiente te cuesta 1,5€) y si la variación es negativa se llama deflación (si un bien un año te cuesta 1€ y al año siguiente te cuesta la mitad).
         La inflación afecta mucho el el poder adquisitivo de las personas debido a que son las que “pagan” los costes de éste efecto. Pongamos un ejemplo, a una persona le toca el premio vitalicio de Nescafé, y por tanto tiene derecho a recibir anualmete 10.000€ (para simplificar) durante pongamos 10 años para no eternizar el ejemplo y durante estos diez años hay una inflación suave de alrededor el 1% al año. Lo que pueda comprar el primer año con esos 10.000€  (pongamos 7.000€ en comida y 3000€ en fiestas) será muy diferente a lo que pueda compra a los diez años ya que el precio de la comida habrá aumentado aproximadamente un 10% subiendo así a 7.700€ y el precio de las fiestas a 3.300€. De tal manera que tendría que gastar 1.000€ más para seguir disfrutando de la vida. Éste es el efecto de la inflación.
Una vez definido qué es la variación en el nivel de precios, analizaremos el IPC. El Índice de Precios al Consumo esta formado por un listado de productos básicos (cesta de bienes inferiores) como agua, leche, huevos, trigo, frutas, verduras, carnes, pescados y demás productos que componen la cesta habitual de la compra diaria de una persona y que ponderan en función de su importancia de su consumo (no ponderará lo mismo el agua como la carne). En ella, se recoge y se suma según la importancia de cada bien todos los precios que conforman la cesta. Para ello, se hacen encuestas y seguimientos a multitud de familias para recoger mensualmente los datos.
El Instituto Nacional de Estadística es la institución encargada de la recopilación de datos y su publicación mensualmente, que a final de año elabora el promedio anual.
Existen algunas críticas a este indicador como que los consumidores pueden variar su cesta de consumo básica ya sea por cambios en sus gustos o por introducción de nuevos productos y por lo tanto la cesta utilizada para medir el nivel de precios deja de ser tan eficiente,  o que no se ve reflejada la economía sumergida.
A pesar de las críticas al IPC, este indicador resulta ser el indicador más eficiente y común para la medición de este fenómeno.