¿Qué son las hipotecas subprime?

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Gracias a pixabay.com por el banco de imágenes gratuitas y a su autor nattanan23  por compartir esta excelente imagen.

Uno de los términos más utilizados en los últimos 10 años y uno de los detonantes de la crisis económica del 2008. Siempre se habla largo y tendido sobre qué ocurrió con el estallido de la burbuja inmobiliaria y aparece el término hipoteca subprime. Por eso creemos que es importante explicar este término, su procedencia, qué significo y algún término nuevo más relacionado. De esta forma, nuestros lectores estarán bien informados la siguiente vez que oigan hipotecas subprime.

Las hipotecas subprime, basura o NINJA (de las siglas en inglés de No Income No Job or Assets=No ingresos No trabajo o activos) son aquellas hipotecas que se conceden a gente o empresas con muy pocos recursos. Esas personas que tienen ingresos muy bajos o no tienen ningún trabajo en ese momento. Conceder un préstamo a largo plazo a alguien que no tiene casi ingresos y que en ese momento no parece que vaya a tener en un futuro es de alto riesgo. Las entidades, a cambio de este mayor riesgo, suelen requerir mayores tipos de interés.

Estamos hablando de unos activos financieros de muy alto riesgo, o comúnmente conocido en la jerga económica: activos financieros basura o tóxicos. Se apodó la palabra tóxico porque se refiere a que es malo para el banco o inversor que lo tiene en su balance.  Por tanto, esto significa que seguramente habrá un momento en el que las personas en cuestión no podrán hacer frente a sus pagos y dejará de aportar sus cuotas mensuales.

Y, ¿qué pasó luego?

En los años 2000 hacia adelante las entidades financieras americanas concedían préstamos hasta el 120%. Eso quiere decir, que daban un 20% más de dinero de lo que realmente valía la casa por si querían hacer obras, comprar un coche o ir de viaje. Gran parte de estos préstamos iba dirigidos a gente con pocos recursos, sin la seguridad de poder devolver todo este dinero. Una vez los bancos americanos tenían grandes cantidades de hipotecas con diferentes riesgos, creaban productos financieros que estaban compuestos por muchas de ellas Dicho producto luego lo dividían en pedazos e iban vendiendo cada parte a diferentes inversores, empresas, fondos de inversión… clientes en general. En estos productos, los bancos mezclaban hipotecas con diferentes riesgos, desde gente/empresas con muchos recursos para hacer frente a los pagos hasta las  hipotecas “basura”. Así, en global no parecía un producto financiero tan malo, ya que el riesgo medio era aceptable.

Hasta aquí todo muy bien. El problema llegó cuando la gente que había pedido una hipoteca empezó a no poder pagar sus cuotas. Parte de las cuotas se empezaron a no pagar. Consecuentemente, la gente que había invertido en ese cóctel de hipotecas empezó a no cobrar sus rendimientos del producto contratado. El mecanismo de transmisión de dinero de la economía no funcionaba correctamente. El dinero no fluía correctamente y las inversiones en hipotecas resultaban una ruina. Esto provocó un efecto dominó ya que muchos inversores quebraban. Esto conllevó a un colapso la economía americana.

¿Qué son las cláusulas suelo?

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Las cláusulas suelo han sido un tema recurrente e importante a lo largo de los últimos años. En el 2013 se habló mucho de ellas y recientemente han vuelto a estar presente en todas las noticias de los medios de comunicación a raíz de una sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Las cláusulas suelo fueron y son un tema controvertido, el cual perjudica la imagen de la banca, después de las famosas acciones preferentes.

En la entrada de hoy, queremos explicar de forma amena qué son las clausulas suelo, qué consecuencias tienen y por qué han traído tanta polémica estos últimos años. Primero de todo, hay que saber que las hipotecas pueden tener un tipo de interés fijo (al firmar el contrato se acuerda el tipo de interés y el cliente sabe que siempre pagará ese tipo de interés) o pueden ser de tipo de interés variable (está ligado a algún índice de referencia y el tipo de interés de la hipoteca fluctúa en función de éste). Hay una tercera posibilidad, un tipo de interés mixto el cual está formado por dos partes: una fija y una variable. El caso que nos ocupa es este último, en el cual la parte fija se llama diferencial y es un “número” fijo que no varía a lo largo de la vida de la hipoteca, mientras que la parte variable está ligada a las fluctuaciones del EURIBOR a 1 año (en una entrada anterior ya explicamos qué es el Euribor). Eso quiere decir que el tipo de interés mixto asociado a la hipoteca no es fijo y depende de la variación del EURIBOR. Si éste disminuye, el cliente se verá beneficiado ya que pasará a pagar menos intereses, mientras que si sube, el banco verá como aumentan sus ingresos.

Una vez entendida esta parte, seguimos con la explicación de las cláusulas suelo. El contrato de hipoteca con el banco puede contener una cláusula en el cual establece lo siguiente: en el momento en que el tipo de interés baja hasta un cierto porcentaje estipulado en la cláusula,  el tipo de interés de la hipoteca no sigue bajando, sino que se para en ese punto. Eso quiere decir que si el EURIBOR sigue bajando por debajo de esta cota, el interés de la hipoteca no se mueve y se mantiene. Por tanto, el cliente paga más de lo que debería pagar si se aplicaba EURIBOR + diferencial estipulado en un principio. En este caso, el banco sale beneficiado de esta cláusula.

La controversia del asunto es la poca transparencia con el cliente a la hora de informar la inclusión de esta cláusula en el contrato y la poca claridad al explicarle en qué consiste. Ha habido casos en los cuales no se han explicado su presencia en la hipoteca. Añadir que también existe la cláusula techo, en el cual hay un máximo en el caso que la parte variable aumente, beneficiándose el cliente en este caso. La presencia o no, de una cláusula o la otra o ambas en una hipoteca, depende del contrato en sí.

El 9 de mayo de 2013 el Tribunal Supremo declaró la nulidad de todas aquellas cláusulas suelo que habían sido incluidas de forma no transparente y poco claras. La sentencia obligaba a los bancos a devolver las cantidades provenientes de esta cláusula a partir de la fecha de sentencia y no desde la firma del contrato. Por tanto, no era con carácter retroactivo, es decir, esa sentencia tenía efectos a todos aquellos contratos firmados después del 9 de mayo de 2013. Posteriormente, el 21 de diciembre del 2016, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, sentenció que los bancos y cajas de ahorro tenían que devolver todo el dinero cobrado de más por las cláusulas suelo a sus clientes durante todos estos años, es decir, las anteriores al 9 de mayo de 2013 incluidos. Con esta sentencia, el Tribunal de Justicia declara abusivas las cláusulas suelo e insta al estado Español a resolver el problema que ha habido hasta ahora y que los bancos y cajas devuelvan el dinero procedente de esta cláusula abusiva.

Consecuentemente, el Gobierno a través del Real Decreto Ley 1/2017 de 20 de enero establecido un proceso extrajudicial de reclamación de las cláusulas para agilizar los trámites de devolución de lo pagado de más y evitar el colapso de la justicia española.