¿Qué es una hipoteca? (Parte I)

hipoteca
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Una de los conceptos económicos más famosos entre la sociedad y más temido a la vez. Vivimos en una sociedad que tener vivienda en propiedad es signo de prestigio social y riqueza. Además, es visto como un vehículo de inversión para la siguiente generación. En esta entrada queremos introducir el concepto de hipoteca, cómo se diferencia de un préstamo normal y repasar un poco el vocabulario jurídico-económico.

Una hipoteca o préstamo hipotecario es una producto bancario por el cual el cliente recibe una cantidad de dinero por parte de una entidad bancaria o de crédito. A cambio, el cliente se compromete a devolver el capital prestado más los intereses correspondientes mediante pagos periódicos. El punto que hace especial la hipoteca es que en caso de impago por parte del cliente el banco puede hacerse con la propiedad del inmueble hipotecado.

Vocabulario importante:

  • Prestatario=el cliente
  • Prestamista=la entidad bancaria o de crédito
  • Capital del préstamos=el dinero prestado
  • Cuotas= pagos periódicos
  • Garantía= es aquello que la entidad puede reclamar en caso de impago.
  • Bien hipotecado= el bien que pasa a propiedad del banco en caso de impago.

La diferencia con los préstamos personales es que las hipotecas suelen ser de mayor periodo y mayor capital. Así como la hipoteca suele ser para un bien inmueble, el préstamo se suele utilizar para otros bienes y servicios (coches, educación, viajes…). Por tanto, hay que tener en cuenta que la hipoteca supone un gran compromiso a largo plazo.

La otra diferencia es la garantía. Por ejemplo, en el caso de un préstamo para un máster o un viaje, no se puede establecer el máster o el viaje como garantía. No se pude cambiar la propiedad de tal bien o servicio. En cambio, en la hipoteca siempre hay el bien hipotecado que suele ser la garantía principal en caso de impago. Este punto depende del contrato de la hipoteca y del prestamista en sí. A lo largo de la crisis, la vivienda bajó de precio y eso hizo que en ocasiones el dinero que debían los clientes era mayor que el valor de la propia casa. Dependiendo de los casos, el prestamista reclamaba al prestatario la devolución de todo la deuda: la vivienda conjuntamente con una cantidad de dinero, hasta saldar la deuda. Recordamos la entrada sobre dación en pago que escribimos hace un tiempo.

Hay tres tipos de hipotecas según el tipo de interés:

– Variable: el tipo de interés está compuesto por un índice de referencia más un diferencial fijo. Este índice suele ser el Euribor a 1 año, pero puede ser otro índice. En este caso, en cada revisión de la cuota se aplica el Euribor en ese momento. Por ejemplo, imaginamos que el Euribor está a 1% y el diferencial de la hipoteca es 0,5%. Eso quiere decir que el tipo de interés de la hipoteca es 1,5%. Esto supone cierta incertidumbre sobre los pagos futuros que puede ser positiva o negativa. Si el índice de referencia sube, beneficia al banco pero perjudica al cliente. En cambio, si baja, el cliente se ve beneficiado al tener que pagar menos cuota.

– Fijo: el tipo de interés está fijado de antemano en el contrato y es cierto en todo momento. Por tanto, sabemos lo que hay que pagar en todo momento hasta saldar la deuda.

– Mixto: combina las dos modalidades anteriores y una parte es a interés variable y otra a interés fijo.

En una próxima entrada seguiremos hablando sobré las hipotecas y daremos más detalles sobre sus características.